El diputado local Bayardo Ojeda Marrufo decidió entrar de lleno a un conflicto que lleva años arrastrándose en torno a los mercados y a la agrupación conocida como La Concordia, pero mientras el legislador busca presentarse como defensor de los comerciantes, surge una pregunta incómoda: ¿realmente conoce la dimensión del problema en el que decidió involucrarse?
Porque una cosa es escuchar las denuncias de vendedores inconformes y otra muy distinta pretender desmontar una estructura que, según los propios señalamientos públicos, lleva años operando y cuyos principales actores tendrían una presencia de larga data.
Ojeda Marrufo ha anunciado reuniones y ha dado voz a comerciantes de Caucel que denuncian presuntos cobros y presiones. Sin embargo, si realmente pretende llegar “hasta las raíces”, tendrá que demostrar que tiene algo más que discursos y reflectores.
¿Cuenta con información suficiente? ¿Tiene identificados a los responsables? ¿Existen denuncias formales? ¿Cuenta con el respaldo de las autoridades de seguridad y procuración de justicia? ¿O simplemente se está metiendo en un terreno que no conoce completamente?
El problema es que enfrentarse públicamente a una organización señalada durante años por comerciantes no es un asunto menor ni una batalla que necesariamente pueda resolverse desde una curul.
Y aquí aparece otro elemento que genera suspicacias: a Ojeda le queda menos de un año en el Congreso. Por ello, también cabe preguntar si tendrá el tiempo y la capacidad institucional para sostener esta confrontación cuando deje de ser diputado.
Los comerciantes necesitan algo más que un político que tome su causa como bandera. Necesitan que las denuncias sean investigadas, que las autoridades actúen si existen delitos y que cualquier solución tenga continuidad más allá del periodo de un legislador.
Hasta ahora, el diputado ha colocado el tema bajo los reflectores. Lo que falta saber es si podrá llevarlo al siguiente nivel.
Porque meterse con un problema que lleva años no es lo mismo que conocerlo, entender sus alcances y tener una estrategia para resolverlo.
Y si Bayardo Ojeda asegura que pretende combatir esta situación de raíz, la pregunta inevitable es: ¿sabe realmente contra qué se está enfrentando o está entrando a una pelea mucho más grande de lo que imagina?

