Las calles de Santa Marta amanecieron este miércoles con una presencia policial y militar inusual, luego de que el Gobierno colombiano ordenara reforzar la seguridad en esta ciudad turística ante una escalada de violencia atribuida a un grupo armado ilegal.
La medida se produjo después de que al menos tres vehículos fueran incendiados, entre ellos un taxi y un autobús del transporte público, además de que comerciantes recibieran amenazas, algunas de ellas presuntamente realizadas por hombres armados en plena vía pública.
En distintos sectores de la ciudad, habitantes acudieron a los pocos supermercados que permanecieron abiertos para abastecerse. Los establecimientos fueron custodiados por policías que portaban armas largas.
“Esta mañana nos levantamos a mirar cómo estaban las cosas con miedo de salir, pero uno sale a abastecerse”, relató el taxista Antonio Ochoa Díaz al salir de uno de los comercios.
Santa Marta, con aproximadamente 480 mil habitantes, se convirtió en la primera ciudad en ser militarizada durante la administración del presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo el mes pasado con la promesa de aplicar una política de mayor presión contra los grupos armados ilegales.
De acuerdo con el Gobierno, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada estarían detrás de las acciones violentas como represalia por una operación militar en la que murió José Pérez Villanueva, alias “Cholo”, señalado como el segundo cabecilla de esa organización.
Durante un recorrido realizado la noche del martes por Santa Marta, el presidente De la Espriella, quien llevaba un chaleco antibalas y se desplazaba en un vehículo blindado, lanzó una advertencia contra los grupos armados y aseguró que su Gobierno mantendrá las operaciones para combatirlos.
La militarización ocurre además en un contexto de cambios en la política de seguridad del nuevo Gobierno colombiano. De la Espriella decidió poner fin a las negociaciones de paz que había iniciado su antecesor, Gustavo Petro, incluidas las conversaciones con las Autodefensas.
Mientras continúan los operativos de seguridad, habitantes y comerciantes de Santa Marta enfrentan una jornada marcada por el temor y la incertidumbre ante posibles nuevos hechos de violencia.

